jueves, 24 de mayo de 2012

mentiste

Siempre miento, es má,s aún ahorita que escribo que siempre miento también estoy mintiendo ya que no siempre miento. Sé que no lo sé detectar. Que mis verdades son tan relativas como mis mentiras para mí mism. Pero tal vez es la verdad para el otro, para mí es una mentira esto que le digo, para el otro concuerda perfecto con quien yo soy porque sólo tiene información a través de mí.

Reverenda MIERDA con la que llegas balbuceando.

Por eso te inventé Cíula, para poder salirme con la idea de que soy mejor que tú y soy la verdadera.

¿Cómo vas a sobrevivirte?

Sabes que no lo sé, que he inventando e invento excusas para aferrarme al día. Por ejemplo en este momento he decidido que debo dormir por lo tanto no muero. Cuando despierte iré al baño, cepillaré mis dientes, cambiaré mi ropa, tal vez pedalearé hasta la biblioteca y luego leeé el ensayo a medias que ya he comenzado y TODO absolutamente TODO para no morir. Cualquiera de las cosas que hago y creo (de crear) es para no morir en ese instante y no es que vaya a llegar la muerte sino invento algo pero comienza la idea de la muerte como la única posibilidad real.

Y ¿los demás?

Los demás tal vez hacen lo mismo pero no lo piensan, tal vez realmente viven, tal vez realmente han nacido con la posibilidad de vivir, de sentirse vivos cuando están su corazón palpitando. Aunque a veces creo que los demás tienen por excusa u objetivo probarle al otro el que siguen vivos. No cabrón gritan tu no me vas a convencer de estar muerto, soy yo el que te convence que puedo seguir viviendo y que debo seguir viviendo.

¿Cómo vivir y no sólo sobrevivir?

Deberíamos estar desnudos, dejar nuestras casas y jaulas y coches y miles de cajas y cuadros y límites. Olvidarnos de lo que cubre la vida, de lo que la bloquea. Volver a caminar entre caminos desiertos, entre el pasto, siempre descubriendo nunca dando por hecho. Jamás. Temerle al mundo no mutilarlo.

¿Por qué no lo haces?

Estoy tan adherida a la que debo ser que no soy y tú lo sabes, tú mejor que nadie existes y estás aquí porque a nadie puedo confesarle todo esto.

No eres feliz, nunca vas a serlo, estás atada a un cuerpo, automáticamente sedando ese cuerpo, matizando esa energía para no molestar al otro en su propio convalecer. Yo ni siquiera existo y me siento más viva que tú. Siento que he amado y que amo sin haber nunca tocado un cuerpo sin haber visto algo. Sin ser más que un sueño ni siquiera soñado. Soy el sueño que no llega a ti en las noches porque estás demasiado cansada para dormir, o estás exhausta para poder imaginarlo. Entonces sueñas los sueños acartonados de un anuncio de televisión aún si hace años no has tenido enfrente un monitor. Estás loca de vivir aprisionada en la que no eres y seguir sonriendo. Eres tan inteligente que te das cuenta que el resto de las personas son mejor que tú siendo lo que son porque son ellas y les sonríes y nos mientes.

No las conozco a todas.

Pero tampoco te quieres conocer a ti, quieres que otro te diga por ejemplo eres así.

¿Por qué me odias?

Porque me has creado para seguir con el cuento de ser la que eres porque nunca tendrás la voluntad, la valentía, las hagallas, el coraje de ser tú.

viernes, 11 de mayo de 2012

¿vuelves para quedarte?

Bienvenida, no no no, por favor, pongámonos de pie. Aplausos, gritos. Brinquémos. Y corramos a dar vueltas, muchas muchas vueltas a tu alrededor. Bien venida sea usted señorita Lucía, pero qué es eso que trae ahí, ¿podrá ser que es parte de la familia Buendía? ¿será que es parte de los personajes de Cien años de soledad? ¿No? ¿Por qué pregunto esto? Porque traes la puta cola entre las patas hija de puta.

L: (suspiro)

Suspira pinche perra ¿sabes qué se siente estar en una hoja en blanco completamente sola por semanas, sentir que nadie nunca va a volver, perder la puta esperanza. Todo tendrá hoy el adjetivo calificativo puta, puto, putísima ¿qué piensa usted maestra en Literatura?

L: (me estuvo esperando semanas para desquiciarse frente a mi, tomarla contra mi porque pobre no puede vivir sola)

¿Por qué me observas como si la estúpida fuera yo? Porque eso soy porque no he logrado traspasar la hoja y ni siquiera es hoja es una hoja virtual y apuesto que ni el mismísmo Mister Steve Jobs puede explicarme que esto sí es una hoja de papel. ¿No tienes algo que decir? Puta ¿No tienes algo que decirme pinche perra puta?

L: deja de insultarme

¿Por qué? Tienes miedo a sentirte odiada, a que otro te grite, a que otro te conciba como la creación de su odio. Que seas tú la mujer vuelta odio. O peor aún que tu propio odio pulse fuerte, que te reviente venas y expulse los ojos. Quien se olvida a sí mismo merece ser olvidado por el resto del mundo, de immediātus. Sabes que tengo razón, que difícilmente podrás escribir algo que me haga sentir que dejo de odiarte, donde encuentre un hilo para atraer la posibilidad de olvidar que te olvidaste de mi, de mi, de ti.


L: te extrañaba


Te extrañabas y te extrañas porque si quiera has vuelto completamente. Estás con media nalga en el asiento. Qué triste.


L: tengo algo que mostrarte, tal vez es un regalo, o es basura. Debes abrirlo y honestamente aceptarme si es de tu agrado, y sino puedes gritar todo eso que quieras de mí. Que soy una puta, que no merezco un lugar en tu hoja, que traigo la puta cola entre las patas y todo lo que ya has dicho.


Venga, quiero ese regalo.


lunes, 9 de abril de 2012

No soy yo, eres tú

C: ¿De qué se trata?
L: ¿Qué?
C: Ahora tengo que hablarte en inglés para que entiendas
L: No
C: ¿Tu respuesta fue en inglés?
L: No
C: Te olvidas de mí, peor, te olvidas de ti
L: No me olvido de nosotras
C: No recuerdas mi nombre, ni el tuyo, ni este espacio donde existimos
L: Aquí estoy
C: Porque te he forzado a hacerlo y también porque ahora no te queda de otra "ay me siento sola, sola y tonta"
L: Aquí estoy
C: Aquí estás y no quieres discutir, traes la cola entre las patas: "the tail between the legs"
L: Tal vez
C: Cierra el pu** correo nadie va escribirte lo que yo te escribo
L: Ya
C: Después de haber subido gran parte de la colina te avientas a cualquier agujero, hoyo, y juegas con  piedras, como una adolescente, con el sol directo a nuestra cabeza (a mí sí me quema) y lanzas las piedras hacia arriba y no te mueves, esperas que se conviertan en gotas de agua cristalina y fresca, en algodón de azúcar, y que regresen y al reventarse no duelan, no provoquen sangre y con la cabeza toda ensangrentada preguntas ¿por qué?
L: (suspiro)
C: Mierda Lucía ¿qué pretendes? Enamorarte. Dejar de escribir porque vale más la pena vivir ¿vale más la pena? El amor: la ruptura  del tiempo, del espacio y la muerte; el amor: constantes de vértigo y caída sobre azucenas; el amor: la seducción de un rayo de sol, de luna llena y olor a cáscara de naranja; las nubes en movimiento y vuelo en una cobija hecha de ellas. Salir de ti para ser otra. Volver a ti reencarnando tu yo recién nacida. Lucía, el amor, tu lo inventas y no es él, ni ningún otro, eres tú y tú estás hecha de hojas, hojas en blanco, tachadas, arrugadas, deshechas, no importa. No le des la pluma a quien no sabrá escribir sobre tus hojas, o peor, a quien no será capaz de destaparla, hasta que se seque la tinta, tu tinta porque el miedo será tan grande que no podrá intentarlo. Porque además le ofreces tu piel, tu pulpa y tu corteza, y no le das un pluma sino una navaja para que clave su nombre entre tus piernas o por tu espalda, en tus labios, sobre tus párpados. Sólo me tienes a mi. Olvídate de escribir con sonrisas etéreas sobre la arena, sobre el viento, bajo un mesabanco. Regresa aquí. No perteneces a ningún otro lugar, absolutamente nadie quiere conocerte como eres, nadie quiere conocerse a sí mismo por qué querría conocerte a ti entera, es mejor que lo vayas entendiendo. Deja de llorar, tampoco eso queda impreso sobre las hojas.

domingo, 25 de marzo de 2012

coincidencias, rodeos y algo más

Me CAGAN los eslogans que dicen algo más. Pastelería Azucena, pasteles, pan y algo más. Accesorios Diana, bolsas, joyería y algo más. Es como etcétera. O los puntos suspensivos... Es un mensaje de me da hueva pensar qué nos distigue. Algo más sobre eslogans es como traigo inyectada la frase "a la parrilla sabe mejor". Entonces la he puesto aquí para que aquí se quede y más vale no vuelva a mi cabeza. STAY. Como a un perro.

Queremos un perro.

Ciula muere por una perra pero yo quiero un macho. Me gustan los machos. Roar. Quiero un perro que se llame apio. Aaaapiooo ven, ven, ven apio. Me da un poco de miedo volverme una dueña sobreprotectora en constante soliloquio de empalagos. Las veo por todas partes en todos los parques. Hay una que vive en mi piso y en los tres metros que van de su puerta al elevador suelta alrededor de cinco adjetivos hacia su mascota: ay cuchi reina cosa preciosa linda. GAG.

Ciula estaba guardada en el cajón de mi buró de noche, junto con los calzones. Tuvimos algunas visitas y ella prefirió esconderse. No me escondo. Me silencio. Si es que existe el verbo. Silenciar. Yo me silencio... tú te silencias... etcétera y algo más.

Comencé a leer a Clarice Lispector. El mejor halago que he recibido de uno de mis textos es que se parece a algo que escribe Clarice Lispector. No me lo creí pero me gustó escucharlo. Y ahora que la leo revuela como mariposa en puta primavera. Entonces tal vez sí lo creí tantito. Poquitito. No quiero ofender a la Srita. Lispector que en paz descanse. Y curioso que mi texto anterior en el blog se titula "Ángela" y su alter-ego, el de Clarice, se llama Ángela. Me gustan las coincidencias. Siento que el sol o la vida o dios de barbas blancas guiña el ojo. Como si avanzaran un montón de nubes rápidamente y saliera dios con sus barbas blancas y QUICK cerráse su ojo. Así.

Yo no escribo, vomito textos. Curioso por algún tiempo fui bulímica. Mi nombre es Lucía y soy (o fui) bulímica. Real. De las que comen y vomitan. De esas. Sí si soy un estuche de monerías rotas pero siempre lo escondo como todo y como todos. Qué frase tan cagante. En fin. Mi literatura parece nacer de un impulso atratagantador de lectura y después un vómito constante de palabras, frases y algo más.
Ciula se ríe de que pongo "mi literatura" JAJAJA ¿a poco no me imaginas con un cigarro y lentes pensando oh' mi literatura? yo que sois una escritora tan reconocida y salgo en las contraportadas de mis libros fumando COFF COFF COFF. Y Ciula dice "no mames".

TENGO que escribir varios textos pero NO LO ESTOY HACIENDO. Me divierto escribiendo esto y solo esto y algo más.

Ahora es justo y necesario (en verdad es justo y necesario es nuestro deber y salvación) copiar un texto de la Srita. Lispector de quien me voy enamorando. Lo siguiente son algunas frases sueltas de su libro Un soplo de vida (Siruela, 2008). Y dice así:

"Escribo como si fuese a salvar la vida de alguien. Probablemente mi propia vida" "Siempre fui e inmediatamente dejaba de ser" "La sombra de mi alma es el cuerpo" "Soy feliz a deshora" "Peligro hurgar en lo que está oculto, pues el mundo no está en la superficie, está oculto en sus raíces sumergidas en las profundidades del mar" "Existir me da a veces taquicardia" "Cuando siento una inspiración, muero de miedo porque sé que de nuevo viajaré solo por un mundo que me rechaza" "yo que escribo para librarme de la difícil carga de ser una persona" (Lispector, 13-21)

PUAFF Srita. Lispector me gustaría conocerla en la siguiente vida espero quedemos en un mismo plano de la realidad.

Me despido para intentar escribir en serio JAJAJA, Ciula se ríe y me hace reír. A la parrilla sabe mejor. Adios.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Ángela

Si voy a morir, moriré; si voy a sufrir, sufriré; pero no me moriré ni sufriré atragantándome de mierda.

Cuando me anunciaste "estoy embarazada" y antes de decir cualquier cosa "pero creo que lo mejor es abortar, sólo quería que lo supieras" no pensé en algo, o quién sabe qué pensé pero me quedé callado, colgué, abrí mi correo electrónico y seguí con mis pendientes de trabajo. Salí a comer y antes de que nos sentaran en la mesa, esperamos unos minutos fuera. Había ahí una mujer muy parecida a ti. Tal vez un poco más joven y con el cabello rojizo. Traía a su hija colgada de las manos. La bebita trataba de pararse sola pero no podía. La mujer soltaba una sonrisa por cada intento. Pensé que eso es una felicidad que no está hecha para todos, o no para mí, que es para otros. Nos pasaron a la mesa. No supe de qué se habló en las dos horas, obtuvimos un contrato nuevo y con esto yo debía estar contento. Ángela, yo sé que no te conozco o nos conocemos nada. Nos hemos visto sólo dos veces. Yo te vi una vez más, pasaste frente a mi oficina sin saberlo, llevabas dos bolsas de tela, una en cada brazo, traías lo que supongo eran las compras del mercado. Caminabas derechita, no volteando a ninguna parte, sólo al frente, con la mirada fija. Entiendo que estás buscando seguir adelante con tu carrera o eso fue lo que pensé con tu plática. Yo no te ofrezco algo en específico, pero pienso que me gustaría, si tú quieres, sólo si tú quieres, que tengamos al niño o niña. Quiero hablar de esto en persona, repito si tú quieres y si lo que aquí te escribo tiene algún sentido. Espero tu respuesta... Eduardo.

Ángela iba saliendo de la clínica cuando vibró su celular. Caminó al metro con la vista al suelo. Sacó el celular automáticamente y antes de revisarlo, lo volvió a guardar. Caminó unas cuadras más y sentó en la jardinera de un árbol. Se sentía cansada. Vio pasar a un grupo de niños vestidos de uniforme gris. La cruzaron también señores en traje y loción barata. Se mezcló ese olor con el aceite de motor y de los puestos de comida de por ahí. Su estómago se revolvía. Sacó su celular otra vez y otra vez lo guardó. Recargó su cabeza en sus brazos y vio la banqueta a través de sus piernas y pies. Al levantarse sacó el celular por tercera vez y ahora sí leyó el correo que le había llegado. Se quedó aquí parada en la esquina, mientras las personas teníamos que rodearla para poder pasar. Sintió un vacío al centro de su cuerpo, como si tuviera el ojo de un remolino de mar en el ombligo. Terminó de leer el correo, guardó el teléfono y se fue con la cabeza en alto hasta subir al metro. En el vagón se acomodó al fondo. Entre filas desordenadas de personas, estaba lleno y hacía mucho calor siendo invierno. La gente se reacomodaba constantemente, Ángela se tomó fuerte del tubo mientras el tren avanzaba. Recorrió varias estaciones hasta que comenzó a llorar. Un llanto un poco atragantado. A su alrededor algunos se dieron cuenta y la veían de reojo, éstos se quedaron inmóviles esperando algo o pensando. Aferrada al tubo, el tren siguió hasta que Ángela perdió su parada, se bajó cuando el vagón casi se vació y sin saber a dónde había llegado. Vio el letrero y cruzó por las escaleras hasta estar en el lado contrario. Su cara se había recompuesto. Mientras esperó el tren llamó por teléfono a Eduardo, al tercer timbre, escuchó su voz, el tren llegó y ella colgó subiendo al vagón vacío.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Los cuentos de Adrián

Adrián y yo comenzamos a escribir al mismo tiempo. No sé si al mismo tiempo, pero esa es mi sensación. Yo escribía un "cuento", se lo leía y él me leía el suyo. Comentábamos. No llegábamos a algo o tal vez sí.
     Después cada uno empezó a escribir por su parte y ya no nos leíamos. Yo seguí escribiendo (después me enteré que él también) pero ya no lo buscaba. Me convencí que para leerle a Adrián o a cualquiera debía escribir mucho más, antes de hacer perder su tiempo a alguien. Sobre todo a Adrián, un ávido lector.
     Nuestros gustos difieren, él odia a Hemingway; yo no soporto a Proust. No importa. Los textos de Adrián me gustan o más bien no me disgustan. Lo escucho cuando lee. Es difícil escuchar cuanto tu también vas a leer y cuando tienes varias voces dentro.
     Ninguno habíamos publicado nunca. En nuestras reuniones llegamos a contar una cantidad de papeles acumulados que después llegaban a la basura. Yo escribía mi cuento nuevo reusando las hojas del cuento de Adrián. A veces en nuestra cita tomábamos café, vino, fumábamos, dialogábamos y cuando estábamos a punto de comenzar a leer nuestros textos decidíamos dejarlo para otra ocasión. Los cuentos de estos días eran lanzados al bote vírgenes a los ojos del otro.
    De Adrián dejé de saber hasta que supe que había publicado.
    Un día leyendo un suplemento vi el título de un cuento sobre un gato y vi el nombre Adrián Cisneros. No pensé que fuera él. Podía haber en esta ciudad otro escritor con el mismo nombre. Venía una descripción de licenciado en tal, maestría en y cuentista desde... entonces supe que era Adrián. Leí el cuento y era bueno y era sobre un gato. No era nada como sus otros cuentos que yo había escuchado y leído. Me molestaba que el protagonista fuera un gato pero el cuento era bueno y al releerlo lo comprobaba.
    Le hablé por teléfono a Adrián y me lo confirmó. Era su cuento. Ante mi insistencia nos vimos esa tarde en un café. Adrián tuvo que irse y yo pedí otro americano y saqué mi cuaderno. Quería escribir pero no dejaba de pensar en Adrián y su cuento del gato.
   Una señora que él había conocido, esposa de uno de sus jefes, tenía varios gatos. Le pidió a Adrián que escribiera un cuento sobre ellos. Adrián lo hizo. Escribió un cuento por encargo y era bueno. Me terminé el café, no escribí ni una palabra, pagué y me fui.
   Adrián me aseguró que la publicación de su cuento también había sido una sorpresa para él. Pensé, ah la esposa, claro.
   Los cuentos de Adrián y los gatos siguieron. Ahora no sólo publica en ese suplemento sino en varias revistas. Ha dado algunas pláticas y está por comenzar a impartir un curso sobre cómo escribir un cuento. También supe que iba a publicar una compilación.
   Yo sigo escribiendo. Intenté crear un cuento sobre el gato de mi portero. El cuento quedó de tal manera que cada vez que escucho los ronroneos de lola me dan ganas de salir a patearla.
   He enviado varios cuentos a diferentes revistas y concursos, nadie me contesta.
   He pensado en escribirle a Adrián y preguntarle cómo. Cada vez que comienzo a redactar ese correo cierro la página. Mi basurero se ha seguido llenando.

domingo, 11 de marzo de 2012

experimento fallido

Lucía tiene un problema de ansiedad. Va y viene. Es como la lluvia en esta ciudad. Mañana y tarde el sol está brillando y en cuestión de minutos se acercan las nubes, llueve y graniza. Así es. No le interesa pronosticar su ansiedad. No es que quiera anotar en un calendario marzo 11: ansiedad. Y luego calendarizar todo estos días hasta encontrar un patrón. No. Más bien qué significa esa ansiedad. Es parte de su mente, de su cuerpo pero por qué. Ha comprobado que la ansiedad se incrementa cuando está próximo su periodo. Le resulta una reverenda "mamada" que la luna también pueda afectar. Lo ha escuchado y a falta de respuesta lo toma como posibilidad. Qué estupidez. No sé si me voy a enamorar pero veo en mi horóscopo que este mes hay un amor en puerta, entonces qué emoción. Estúpido, estúpida, estúpidos.

No es necesario explicar todo lo que quiere hacer para descifrar hoy su ansiedad, o las posibilidades de la vida de esta sensación a lo largo de su vida. Lucía va a tomar una cerveza y va sentir lo que siente mientras yo intentaré descifrarlo. Será seguramente mala literatura. Y cada vez será peor porque después habrá más cervezas, mezcales, cualquier tipo de catarsis en busca de sensación, sensaciones.

Está abierta la primera cerveza. La cerveza está caliente, su cuerpo frío. Acaba de recibir una llamada de su amiga, por lo pronto su única amiga. Siente burbujas en el estómago. Quiere ponerse a leer sobre qué es la ansiedad en internet (vaya fuente) y sobre qué es la catarsis, sin embargo no lo hace. Y cuando lo hace esto es lo que encuentra "la ansiedad es una respuesta automática que se produce en nuestro cerebro más primitivo y en el sistema límbico al reconocer la existencia de un peligro inminente. Lógicamente, podemos observar que los animales huyen del peligro o lo evitan.
Esa es la principal característica de la ansiedad, evitamos las situaciones riesgosas. Huída o evitación son los síntomas típicos de la ansiedad", reconoce la mala redacción, debe leerlo varias veces por esto y a causa de los efectos de la cerveza que han comenzado.

Lucía siempre tomaba la cerveza muy rápido: para que no se caliente, porque no tiene la sensación que la está llenando, porque no detecta que su mirada se acorta y sus pensamientos divagan, porque no se da cuenta y apenas nota que retardar el efecto será más disfrutable en mayor tiempo. No habrá estos picos a los que ella está acostumbrada. Es algo así como, me da una cerveza, me da otra cerveza, una cervecita más por favor, shot, shot, shot... aaaaaaaaaaahhhhhhhhh el vagón de la montaña rusa está de bajada...baja... aaaaahhhhhhhhh... otra vez, otra vez, otra vez, orgasmo, el primer contacto del azúcar del chocolate en la lengua, el primer beso antes de todo lo que viene, shot, shot, shot... aaaaaaaaahhhhhh, el olor de una naranja cuando no has comido en dos días aaaahhhh STOP toc toc toc toc ¿qué pasó? (no puedo pensar en otra cosa entonces sigo con lo mismo por varias horas) ¿qué pasó? ¿qué pasó? alguien aprieta mis ojos, toca la parte blanca, alguien llena mi cerebro de dióxido de carbono, alguien toma una bolsa de plástico y guarda mi cerebro mientras echa un montón de clavos, cal, piedras pequeñas y revuelve la bolsa como una sonaja o una ensalada césar.

Entonces Lucía es una idiota al tomar, no cuando toma, los efecto no son tan controlables eso está inferido. Alcohol, neuronas, cosas químicas que debes ser un químico o médico para entender. Pero desde que le dan la cerveza. ¿Por qué un trago que dura tres segundos? Un trago de un segundo es suficiente para sentir la cerveza en la boca, la espuma, el sabor y el viaje del trago hasta el estómago. Tres segundos es tratarse de tragar algo más que no está en la cerveza. Pensamientos que se cuelan, miedos, expectativas, dudas, sin ton ni son.

De acuerdo, la ansiedad existe por algo, de vuelta al artículo en internet. Lucía encuentra lo siguiente "Muchos psiquiatras coinciden en que cierto grado de ansiedad es bueno y hasta necesario porque ayuda a formar el carácter de la persona, refuerza la creatividad y amplía el conocimiento ante las posibilidades que ofrece la vida." Cree que la cagaron con su "ante las posibilidades que ofrece la vida". Si no estás buscando ser un cursi subjetivo víctima del discurso por definición del lugar común entonces puedes escribir: de las posibilidades u opciones que tienes para resolver un problema en el día. Lucía cree que la vida es un problema a resolver. También un juego. Y otras cosas. Pero muchas veces en su forma más concreta es un problema. Todo este tiempo Lucía está tomando entonces las descripciones pueden salir afectadas y como imagino: vagas, desencadenadas, desordenadas. Entonces el gran problema es La vida que se resuelve con la muerte o con la felicidad que te puede generar un sentimiento de eternidad y autenticidad. Es fácil llegar a la primera solución: la muerte, o no que sea fácil sino es (...) puaf, no me voy a meter por qué no sé ni siquiera lo que pensamos, ni Lucía ni yo.

Me da risa que todo este tiempo Lucía creía que era ella la del control cuando hoy por ejemplo ella se está poniendo cuete mientros yo escribo. Ella no deja de hablar de escribir y yo escribo. Yo no dejo de hablar de querer ponerme borracha y ella se pone.

En fin, esta esta segunda opción que es crear una solución a tu problema. La vida es ir al mandado, es leer un capítulo del libro, es comer alrededor de tres veces al día, es tomar agua, ir al baño, darse un baño, limpiar el baño. La vida se divide en problemitas y las soluciones pueden ser 49204582340582345 (infinitas). Sin embargo tendemos a buscar cómo le han hecho otros para hacer aquello para poder aplicar un método que para el otro resultó efectivo. No siempre el otro tiene el mejor método, sin embargo aplicar un método ya encontrado y mejorarlo resulta menos trabajo. Por eso parece que copiamos todo pero intentamos mejorarlo, por lo menos, nosotras. Después encuentras que existe todo un manto de ramificaciones infinitas de resolver algo. Entonces al ver tantas posibles opciones puedes llegar a la parálisis. Alguna vez me dijo alguien (alguien importante que ya no es parte de mi vida ni de la de Lucía pero me gustó lo que dijo) demasiado análisis es parálisis. Sí. Nuestra única amiga dice que pensamos mucho las cosas yo pudiera decirle a ella o a los demás es que a veces no piensan suficiente las cosas. Esto es mentira. Mi amiga es muy inteligente y también piensa mucho las cosas pero es cierto que yo puedo llegar a pensarlas más.

La primera cerveza se terminó. Ah qué difícil seguir. Me he propuesto a seguir sin corregir absolutamente nada. Por pereza, porque es un pinche blog y ya.

Con la cerveza no estoy llegando a nada... a Lucía le está dando sueño, ya no quiere otra, le duele la cabeza porque está frente a la ventana y son las 2:00 de la tarde y sí hay sol. 

Hemos preferido volver a intentar este experimento en algún momento. ¿Por qué? Quién sabe, por lo mismo que hemos experimentado otras cosas, el creer que podemos encontrar respuestas.